miércoles, 2 de septiembre de 2026
Tecnología

Hallazgo de un Ferrari enterrado en California resuelve misterio de décadas

En 1978, un grupo de niños descubrió un Ferrari Dino 246 GTS enterrado en el jardín de una residencia en West Athens, Los Ángeles, tras cuatro años de haber sido reportado como robado.

Redacción Crónica de México
Foto: motorpasion.com.mx

El hallazgo ocurrió en febrero de 1978 cuando un grupo de niños jugaba en el patio trasero de una propiedad ubicada en West Athens, en Los Ángeles. Mientras excavaban en el jardín, sus palas chocaron contra una superficie metálica sólida, lo que los llevó a retirar la tierra hasta revelar la carrocería de un Ferrari Dino 246 GTS. El vehículo, que había sido reportado como robado años atrás, se encontraba enterrado intencionalmente y cubierto con láminas de metal y alfombras para protegerlo de la corrosión.

La intervención de las autoridades locales permitió confirmar que el automóvil formaba parte de un complejo caso de fraude a una compañía aseguradora. Según las investigaciones, el dueño original había orquestado el robo para cobrar la póliza, pero el vehículo nunca fue desmantelado ni vendido en el mercado negro, como solía ocurrir con este tipo de ilícitos. La unidad fue desenterrada con sumo cuidado para evitar daños mayores a la estructura del chasis, que permaneció sorprendentemente conservada a pesar del tiempo bajo tierra.

Este suceso atrajo la atención internacional debido a lo inusual del método empleado para ocultar el bien sustraído. La mecánica del caso reveló una planificación minuciosa por parte del responsable, quien intentó borrar todo rastro del vehículo mediante su entierro profundo. La recuperación del Ferrari no solo permitió cerrar un expediente que se consideraba perdido, sino que también se convirtió en una referencia sobre los alcances de las investigaciones financieras y de seguridad en la década de los setenta.

Aunque el valor comercial de este modelo deportivo ha fluctuado significativamente desde aquel año, el Ferrari fue restaurado posteriormente por especialistas en autos clásicos. Hoy en día, la historia del vehículo enterrado es recordada como uno de los capítulos más curiosos en la crónica criminal de California, ilustrando cómo un juego infantil derivó en la resolución de un misterio que involucró engaños, seguros y una pieza de ingeniería automotriz oculta por años.

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