miércoles, 29 de julio de 2026
Tecnología

La vida útil de los tenis deportivos y sus riesgos para la salud

Extender el uso del calzado deportivo más allá de su capacidad de amortiguación puede derivar en lesiones crónicas en pies y articulaciones.

Redacción Crónica de México
Foto: xataka.com.mx

El uso prolongado de tenis deportivos desgastados es una práctica común, pero especialistas en medicina deportiva advierten que esta costumbre incrementa significativamente el riesgo de lesiones. Aunque muchos usuarios mantienen su calzado favorito hasta que la suela presenta daños visibles o perforaciones, la ciencia indica que el deterioro funcional ocurre mucho antes de que el desgaste sea evidente a simple vista.

La capacidad de amortiguación y soporte de los materiales sintéticos disminuye gradualmente con el impacto repetitivo contra el pavimento. Al perder estas propiedades mecánicas, el pie y las articulaciones inferiores, como tobillos y rodillas, deben absorber una carga mayor de energía en cada paso, lo que puede derivar en inflamaciones, tendinitis o dolores crónicos en la planta del pie.

Expertos sugieren que el tiempo de vida útil de un calzado para correr no debe medirse únicamente en meses, sino en la distancia recorrida y el tipo de terreno. Factores como el peso del usuario, la técnica de pisada y la frecuencia de uso influyen directamente en la fatiga de los materiales internos que proporcionan estabilidad y retorno de energía durante la actividad física.

Para prevenir complicaciones de salud a largo plazo, especialistas recomiendan realizar una inspección periódica de la suela y la estructura del tenis. Si el calzado pierde su forma original o si se presentan molestias recurrentes tras los entrenamientos, es probable que los componentes encargados de la protección articular hayan agotado su ciclo de vida útil, siendo necesario el reemplazo del equipo para evitar daños mayores.

En México, instituciones de salud deportiva sugieren que, ante cualquier dolor persistente en los pies, es fundamental acudir a una evaluación profesional. Un diagnóstico oportuno ayuda a determinar si el problema requiere un cambio de calzado, ejercicios de fortalecimiento o el uso de plantillas especializadas para corregir la pisada antes de que el daño requiera una intervención médica compleja.

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